Asociación de Amigos de los Espacios Históricos de Abánades

Asociación de Amigos de los Espacios Históricos de Abánades - Museo Histórico, C/ Puente de las Eras, Nº 5, 19432 Abánades (Guadalajara) España.

jueves, 23 de junio de 2016

La defensa de Vértice Cerro

Fotografía de I. Almendros y retoque digital de Paco Soler.
En 1938, la Guerra Civil Española entra en su segundo año, el que va a suponer el punto de inflexión por la supremacía entre las dos Españas enfrentadas. Tras una serie de reveses militares que han mermado los recursos y moral de las armas republicanas, el Ejército Nacional emprende a principios de marzo una potente ofensiva en Aragón para alcanzar el Mediterráneo y cortar la República en dos. Pero el Ejército Popular dista de estar derrotado; tenaz y sufrido trata de salir de las cuerdas resistiendo sobre el terreno y con maniobras de flanco para contrarrestar el esfuerzo principal del enemigo. Así, a finales de marzo, el mando del Ejército Popular dispone que el IV Cuerpo del Ejército del Centro que dirige el Mayor de Milicias Cipriano Mera actúe ofensivamente en Guadalajara para ayudar al agobiado Ejército del Este. El plan de operaciones contempla atacar en dirección a Alcolea del Pinar y Sigüenza, tratando de profundizar hacia Ariza para cortar las comunicaciones con Molina de Aragón, algo que si sale bien comprometería muy seriamente todo el frente alcarreño-aragonés para los nacionales. En la última semana de marzo se concentra en el Alto Tajuña la agrupación de maniobra para la ofensiva con las divisiones 5ª (2 y 39 Brigadas Mixtas)  6ª (66 y 75 Brigadas Mixtas) y 14ª (28, 70 y 98 Brigadas Mixtas). Al otro lado del frente, la 75 División del General los Arcos ha sido prevenida de un inminente ataque enemigo, pero no de la magnitud del mismo, ni menos aún de la determinación con que va a llevarse a cabo. 

Corresponde a la 5ª División apoderarse de la cabeza de puente de Abánades, una serie de fortificaciones que los nacionales han adelantado al sur y al este del pronunciado meandro que el Tajuña traza hacia occidente a la altura del pueblo, para posteriormente abrirse paso remontando el eje fluvial, ruta natural hacia los objetivos de la operación. La ofensiva no empieza con buen pie, se produce un retraso de 12 horas en el que ha sido necesario reorganizar el orden del despliegue de la 2ª y 39ª Brigadas Mixtas, con lo que la operación no da comienzo hasta las 15:00 h del 31 de marzo de 1938, doce horas después de lo planeado. A pesar del retraso, los republicanos no tardan en conseguir algunos éxitos y así a las 16:00 h, la 2ª BM toma Cerro Blanco y Vértice Cerro, posiciones que dominan Abánades, apoderándose una hora después de Cerro Rojo (Majada Alta) y haciendo crítica la situación de los defensores del Batallón de Gerona, que se hace desesperada a la mañana siguiente cuando la cota 1.118 al sur de Abánades cae en manos republicanas. Durante todo el 1 de abril, fuerzas de la 39ª BM combaten por las posiciones de Lastras y El Rondal, aunque será un batallón de la 2ª BM quien se hará con Lastras por la tarde y, ya en noche cerrada, con El Rondal. La cabeza de puente ha caído, los hombres del Ejército Popular entran en Abánades y continúan avanzando.

Los nacionales tratan de reorganizar sus defensas arrolladas y, en un golpe de fortuna e intuición táctica, el Batallón de San Fernando 268 se sitúa en el cerro del “Castillo” de Abánades, aún no ocupado por los republicanos, que pasa a ser la posición nacional más avanzada en el sector. Sobre ella apuntalan una línea de contención enlazando las posiciones que aún conservan en torno al Tajuña. La doctrina de los Nacionales es no utilizar los refuerzos para aumentar la densidad defensiva, sino para contraatacar y eso es justamente lo que comienzan a hacer las reservas divisionarias de la 75 y de la aledaña 74 División que son enviadas al sector en un primer momento, consiguiendo ralentizar la progresión enemiga río arriba. La ofensiva republicana parece haber roto ampliamente el frente, pero tras la reorganización del sector que los nacionales aplicaron en enero su dispositivo defensivo no es lineal –como recogen los informes de la inteligencia miliar republicana– sino escalonado en profundidad con núcleos de resistencia que pueden apoyarse entre sí o defenderse de forma autónoma. Estos núcleos de resistencia están ubicados en puntos idóneos de la orografía del terreno para cruzar el tiro de fusilería y armas conforme a un plan de fuegos preestablecido, creando con precisión geométrica auténticos campos de muerte para los infantes republicanos, que difícilmente podrán superar sin el apoyo de sus carros.

Mientras tanto, el mando nacional se las ve y se las desea para evitar que el enemigo explote la ruptura y progrese en profundidad dando pie a un desmoronamiento general del frente. Consumidas las reservas divisionarias se empieza a trasladar tropas de otros frentes con la mayor velocidad que permite la red logística y en esta desesperada carrera de refuerzos empiezan a confluir en el Alto Tajuña prestigiosas unidades de choque nacionales. La primera en llegar es la 152 División Marroquí del General Rada, quien el 1 de abril asume el mando del sector entre el Tajuña y el Ablanquejo. Por su parte, el mando republicano no quiere perder la iniciativa y valorando que el improvisado dispositivo enemigo hace poco viable la carretera de Renales y la progresión por el flanco izquierdo de la ofensiva, optan por dislocar su sistema de fuerzas trasladando al sector de Abánades a la 66 BM de la 6ª División, que aún no ha entrado en combate, para que avance hacia Cortes de Tajuña y Luzaga, flanqueada por la 39 BM a la izquierda y la 2ª BM a la derecha.

El día 2, sin el apoyo de sus carros pero bajo el constante castigo de la artillería y aviación nacionales, los republicanos se ven detenidos con numerosas bajas ante las posiciones de la Nava. El día 3, la 39 BM consigue abrirse paso por el flanco izquierdo apoderándose de la cota 1.120 sobre el Tajuña y continuando su avance hacia Valdelagua, donde es rechazada por un desesperado contraataque de la I Bandera del Tercio. Por el centro de la Nava, la 66 BM se desangra en ataques y contraataques mientras el apoyo de sus carros deja mucho que desear y en el flanco derecho la 2 BM se atasca en la cota 1.190. El mando republicano da órdenes cada vez más expeditivas para reanudar el avance y el día 4, la 66 BM consigue finalmente apoderarse de las posiciones de la Nava, mientras la 39 se sujeta en la cota 1.120 frente a la I Bandera y la 2 BM ha conseguido tomar la 1.190. En esta maniobra, las fuerzas nacionales defensoras del 20 Batallón de San Quintín, el 267 de San Fernando y el 266 de Cazadores del Serrallo son envueltas sufriendo graves pérdidas. Los republicanos prosiguen hacia las posiciones de Cabeza de Océn, pero sus bajas son inaceptables y la ausencia de reservas hace cada vez más precario el avance, además de tener que limpiar aún algunos focos de resistencia. Los Nacionales, en cambio, reciben abundantes refuerzos y la llegada el día 5 de una brigada de la 61 División de Navarra bajo el mando del Tte. Coronel Esparza y otra brigada de la 18 División que trae el Tte. Coronel Pueyo procedentes de la Ciudad Universitaria, proporcionan la masa maniobra para un contraataque de entidad.

El 6 de abril marcará un punto de inflexión en los combates. Las fuerzas republicanas reciben orden de pasar a la defensiva en todo el frente y los nacionales toman la iniciativa. La I Bandera del tercio consigue finalmente expulsar al 154 Bon. de la cota 1.120, y lo que es peor para el Ejército Popular, la 2 BM pierde la cota 1.190 ante el III Bon. de Arapiles. Caídos ambos flancos, los requetés del Tercio de Nuestra Señora del Camino se lanzan a la bayoneta sobre la Nava y la 66 BM se ve obligada a replegarse, aunque consigue sostener la avanzadilla. Recuperada la mayor parte de la Nava los nacionales aprovechan el despliegue y la inercia de la maniobra para intentar lo mismo con Vértice Cerro. Para ello, el III Tabor de Alhucemas vadea el Tajuña para intentar envolver por el oeste las posiciones republicanas, aunque el ataque tendrá que esperar a la jornada siguiente. Frente a ellos, tras relevar a las exhaustas 2ª y 39ª brigadas mixtas, es ahora la 138 BM de la 33 División la que defiende el sector con el  550 Bon. en el núcleo del dispositivo de Vértice Cerro.

A primera hora del 7 de abril, el contraataque nacional desata el infierno sobre Cerro Blanco y Vértice Cerro. Tras una intensa preparación artillera, y con el constante apoyo táctico de su aviación, el III Tabor de Alhucemas, el III Bon. de Arapiles y la I Bandera del Tercio atacan resueltamente las posiciones republicanas, reiterando los asaltos durante toda la jornada y la siguiente del 8 de abril. Los combates llegan a las alambradas y algunas posiciones avanzadas cambian varias veces de manos en los lances de la refriega, pero el esfuerzo de los nacionales también hace crisis. La determinación de los defensores y el efectivo apoyo de su artillería consiguen rechazar al enemigo consiguiendo mantener las posiciones en manos republicanas hasta el final de la guerra.

La Recreación

Inspirándose en los hechos históricos que tuvieron lugar durante la ofensiva del Alto Tajuña en el sector de Abánades, alrededor de 70 recreadores escenificarán un intento de golpe de mano del Ejército Nacional para tomar el Puente de Abánades, defendido por el Ejército Popular de la República. Esta operación, aunque que no responde al rigor histórico de lo sucedido ni tiene lugar en el escenario real de los combates evocados, si tratará de reconstruir con fidelidad los modos y tácticas militares de la Guerra Civil Española, así como los uniformes y armamento de las unidades históricas que tomaron parte en los combates por Vértice Cerro los días 7 y 8 de abril de 1938, en concreto el III Batallón de Arapiles, el III Tabor de Alhucemas y la I Bandera del Tercio por parte del Bando Nacional, así como el 550 Batallón de la 138 Brigada Mixta por parte del Bando Republicano.

Texto: Frente de Madrid

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